Muchos vivimos crónicamente enfermos y sin embargo…
…todos tenemos un maravilloso cuerpo sabio, inteligente y sensible que nos cuida y protege a lo largo de toda nuestra vida; que realiza billones de acciones de manera imperceptible, simultánea e ininterrumpidamente; generador de remedios terapéuticos internos inimaginables; que nos habla y nos permite expresar nuestros sentimientos y personalidad.
Aunque es nuestra responsabilidad cuidarlo, sabemos poco de medicina preventiva y mucho de medicamentos y quirófanos.
Vivimos en tiempos caóticos en muchos aspectos de nuestra vida, incluido el ámbito de gestión de la salud. Desde aquí, valoro y agradezco todo el trabajo y esfuerzo de los profesionales de primera línea, de mi doctora de cabecera y del personal administrativo que me lleva atendiendo durante años. Asimismo, manifiesto mi más profunda confusión e impotencia ante mi esperpéntica experiencia personal a nivel hospitalario y de médicos especialistas.
La psiquiatra y escritora suiza, Elisabeth Kübler–Ross, la mayor experta en la muerte y propulsora del actual modelo de cuidados paliativos, después de toda una vida acompañando y cuidando a personas moribundas, dijo que todas las personas mueren en paz y que al final de la vida sólo recordamos a las personas que amamos y por quienes nos hemos sentido amados.
Esa fue mi experiencia cuando, a causa de la electrosensibilidad que sufro, estuve hospitalizada y creí que iba a morir. Mi mente y mis emociones estaban en paz después de muchos años. Mi mente repetía: “Lo de la tierra se queda en la tierra. Ya puedo dejar todo el dolor”. Mi sensación era de liberación, de amor infinito y placentero.
De vuelta a la vida (sigo viva) dedico parte del día a mi salud emocional, a sentirme bien, y lo hago a través del Amor y del Agradecimiento.
Repito afirmaciones positivas tipo: Me Amo por la persona y la mujer que soy. Me siento orgullosa de mi misma y de las cosas que hago. Me felicito por mis buenas elecciones y por las personas amables y cariñosas que comparten mi vida.
Observo mi vida y doy gracias por lo que tengo, por lo que tuve y por lo que tendré. Agradezco mi formación profesional que me ayuda a cuidarme. Elijo una alimentación que me favorece. Me visto y calzo con telas naturales. Bebo la mejor agua que he podido conseguir. Gracias, Nadia. Duermo en un cómodo colchón. Gracias, Jose. Tengo una buena osteópata que alivia mis dolores. Gracias, Amaia.
Observo mi vida y doy gracias
Confío en que lleguen cosas buenas a mi vida y cuando no es así, me lamento, lloro y pido ayuda. Hoy día sé que al Amor también se llega por el camino del perdón, la aceptación, la meditación y la oración.
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Voces e Imágenes Internas para escuchar y amar nuestro maravilloso cuerpo.