Ahora que el otoño hace caer las hojas recordándonos el paso del tiempo, es oportuno recuperar aquellas imágenes que la calma del verano ha impregnado en nuestra mente, en nuestro corazón, en nuestra alma.

 

Aunque Quote Investigator[1]  revela otras fuentes, se le atribuye a John Lennon la frase la vida es eso que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes.

Cuando ya son muchas las hojas caídas de otros tantos calendarios, disfrutando de un merecido descanso estivo – espero -, el parón me ayuda a hacer dos viajesuno físico, alejándome de la realidad cotidiana – ejercicio más que necesario, si es posible – y otro hacia adentro – si uno quiere -.

En este último una primera parada es el agradecimiento. Estoy aquí y ahora gracias a muchas personas y circunstancias. Sigo siendo importante – ¡perdón por la petulancia! Al menos, algo relevante – para algunas de ellas, entre éstas tú lectora, tú lector, por seguir mis palabras al viento -. Creo que también lo fui para otras que desgraciadamente ya no están a mi lado, o que dejaron de estarlo porque ellas o yo así lo decidimos. A todas ellas, ¡gracias por hacerme sentir así! – o por hacer que me lo crea -, ¡por hacerme ser quien soy!

Una segunda escala es pedir disculpas. Seguro que serán muchos – demasiados – los errores cometidos. Unos, quiero creer, inintencionados. Otros, puro fruto de la desidia o la debilidad… Por ignorancia, arrogancia, prepotencia o mil carencias que jamás seré capaz de identificar, reconocer… Errores pasados, presentes y futuros. Algunos tan arraigados, que seguirán ahí sin que ni siquiera pueda verlos… Creo humildemente que nunca he pretendido cometer ninguno con la aviesa intención de hacer daño a nadie… Aun así, ¡perdón por unos y otros!

La tercera estación es tomar conciencia del presente. El ser humano (…) nace sin que intervenga su voluntad y ha de morir contra su voluntad (…), morirá antes que los que ama, o éstos antes que él (…)[2]. Mirando los calendarios caídos, en mi caso, resulta más que evidente que los que queden por consumirse serán ya considerablemente menos que aquellos. ¡Y todos rebosantes de tantos momentos presentes…! Presente que, al fin y al cabo, es lo único que tengo. El pasado, aunque lo recuerde, ya se fue… El futuro, por mucho que lo planifique, nunca sabré si llegará y, si lo hace, seguramente diferirá mucho de cómo lo imaginé… ¡La realidad nunca dejará de sorprenderme! Parece ser la esencia de, según muchas y muchos expertos de – y en – la vida, física y espiritual, eso que nos pasa mientras gastamos el tiempo planeando lo que desconocemos si algún día será.

La conclusión es que querría dedicar cada presente que me quede a vivirlo sin prisa, haciendo que el tiempo duremirando a los ojos a quien esté a mi lado, zambulléndome en su presente y compartiéndolo con delicadeza, acogiendo ese misterio, ese tesoro, ese universo, como me gustaría que lo hicieran conmigo… O estando solo, prestando atención a mi entorno y hacer lo mismo con él…

En la serena noche de La vall d’Aro[3] miro hacia arriba, a las estrellas titilantes incrustadas en la ingrávida y oscura cúpula teñida hoy por nubecillas gris blanquecino, y siento calma… Por un momento se me ha pasado por la cabeza que desearía que mi alma tuviese la misma edad que la edad del cielo…


[1] Quote Investigator (2012, 6 de mayo). Life is What Happens To You While You’re Busy Making Other Plans. Recuperado de: https://quoteinvestigator.com/2012/05/06/other-plans/

[2] Fromm, Erich (1980). El arte de amar. Ediciones Paidós Ibérica, S.A., Barcelona. 19.

[3] https://www.catalunya.com/la-vall-daro-24-2-54?language=es


Autor: Juan Carlos Duque Ametxazurra

Este artículo se ha publicado en el blog del autor: Inteligencia emocional

 

Acerca del autor

Más artículos

Ciutat Nova: Revista trimestral donde descubrimos y compartimos historias y proyectos inspiradores y cercanos para fortalecer #vínculos positivos. #diálogo

0

Finalizar Compra